Ejercicio e Hipertensión
¿Porqué es particularmente
necesaria la actividad física en los pacientes
hipertensos?
La Asociación Americana
del Corazón ha determinado que el sedentarismo
incrementa el riesgo de padecer enfermedades coronarias
y que contribuye al desarrollo de obesidad, hipertensión
arterial y alteraciones del colesterol.
Las cifras hablan por sí
solas: se ha estimado que el riesgo de padecer
hipertensión arterial en personas sedentarias
es aproximadamente 30 a 50% mayor que en aquellos
que efectúan ejercicios físicos
con regularidad.
Se estableció, además,
que la realización habitual de actividad
física, aunque se trate de prácticas
de leve a moderada intensidad, es una medida eficaz
para descender la presión arterial.
¿Qué otras ventajas
brinda el ejercicio al enfermo hipertenso?
- Permite un mejor
control del peso corporal.
- Mejora otras afecciones
que se asocian a la hipertensión (diabetes,
elevación del colesterol).
- Favorece el funcionamiento
articular y muscular.
- Disminuye el riesgo
de padecer ciertas formas de cáncer.
- Reduce el sentimiento
de depresión o ansiedad, modifica favorablemente
el estado de ánimo y promueve el bienestar
psicofísico.
Para que estés bien
¿Qué tipo de actividad
es más conveniente?
Es frecuente que personas sedentarias,
con múltiples ocupaciones y poco motivadas
piensen que la alternativa es la inscripción
en un gimnasio, la adquisición de aparatos
de uso doméstico o la participación
en actividades de largo aliento en ocasiones especiales.
Este tipo de conducta implica gastos extras y
experiencias que pueden ser frustrantes e incluso
contraproducentes.
En términos generales, los
expertos recomiendan realizar caminatas a paso
ligero durante 30 a 45 minutos diarios, siempre
y cuando se efectúen con regularidad. Por
supuesto, existen múltiples alternativas,
que se pueden adaptar a las preferencias y las
posibilidades de cada persona.
Recuerda: para un sedentario toda
actividad, por más modesta que parezca,
es útil.
La práctica de actividad
física forma parte de un estilo de vida
saludable y las ventajas mencionadas se aplican,
en general, a todos los grupos de edades. Por
supuesto, el grado de exigencias, la duración
y el tipo de ejercitación se debe adaptar
a las características propias de cada etapa
de la vida.
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